Posts Tagged ‘sexo’

Ante el Sexo (adaptación libre de un relato de Kafka)

agosto 17, 2009

Un hombre llega caminando de muy lejos a las puertas del sexo. Frente a la puerta hay un guardián. Es alto y fuerte y bien podría matar al hombre de un solo golpe. El hombre se detiene ante el guardián y, mirándolo con temor, piensa que no le dejará pasar. Se sienta, por tanto, en una baldosa junto a la puerta del sexo a esperar que venga alguien y reclame entrar. De esta manera espera durante mucho tiempo. Años incluso. Pero nadie más llega.

El hombre se acostumbra a la presencia del guardia, y con el tiempo lo sigue viendo temible pero ya se atreve a dirigirse a él. Pretende entablar pequeñas conversaciones, pero el guardián se limita a cumplir con su deber.

« ¿Qué hay más allá? », le pregunta el hombre al guardián. « Más allá hay otros guardianes, cada cual más grande y fuerte que el anterior, apostados frente a las puertas secretas del sexo»

El hombre se vuelve a tumbar en la baldosa y medita que aunque lograra vencer al guardián las dificultades no harían más que crecer.Desiste por tanto de toda fantasía acerca de cruzar la puerta y se dedica a esperar en paz.

Un día, cuando el hombre ya es tan mayor que está por morir, le pide al guardián que se acerque porque quiere preguntarle algo. El guardián accede por compasión y se inclina mucho para escuchar la débil voz del anciano. « ¿Por qué en todo este tiempo nadie más que yo ha querido cruzar esta puerta? » El guardián acerca sus labios a la oreja del anciano y le dice con claridad : « Porque esta puerta estaba abierta sólo para tí. Ahora voy a cerrarla»

El gorro naranja

enero 16, 2006

Era una mujer a quien le gustaba bañarse en invierno en los lagos helados. A pocos kilómetros de su cabaña había uno con grandes piscinas rodeadas de hielo.
Cada mañana se ponía un traje de baño blanco, un gorro naranja y unas gafas y se echaba al agua. Le entusiasmaba el primer contacto con el agua. Era todo un idioma nunca pronunciado. Acaso podría traducirse una sola palabra de ese idioma al lenguaje humano, aunque suena banal: ah!
El agua helada la poseía por completo durante un instante, la sumía en la oscuridad del frío que está a punto de quemar. Una montaña de sensaciones se disputaba a cada segundo su piel.
Al poco de sumergirse sus músculos se entumecían y tenía que reaccionar. Agitaba los brazos con fuerza para volver a emerger. Le dolía el cuerpo pero el placer que sentía era más. Además, su cuerpo se acostumbraba al frío con facilidad y pronto pasaba a un estado de entrega al medio total. Su cuerpo y su mente la dejaban estar en paz.
Cuando se bañaba en el lago ella sólo sentía. Su mente se abstenía del menor pensamiento y se dejaba gozar. Lo único que permitía distinguir a la mujer desde la orilla era su gorrito de goma naranja. Pero a veces se lo quitaba. En una anotación rescatada de su diario se puede leer:
“Supongo que cuando me quito el gorro naranja estoy mandando una señal. Sumergida en el agua helada, aguantando la respiración, sin un solo pensamiento en la cabeza, me dejo llevar por el instinto.
Cuando me quito el gorro estoy desnuda, aunque lleve bañador. Desaparezco literalmente a la vista de los demás. Pero sobre todo, cuando hundo la cabeza, desaparezco para mí misma. Sólo soy una célula sensible en la que impactan las emociones.
Hoy me he quitado el gorro rojo. Hoy sí estaba a solas con el agua !! Tenía toda la intimidad del mundo… y lo hice. Le hice el amor al lago. Sí sí, es increíble. Lo adulé, lo monté, me montó, lo follé, lo revolqué, lo sentí tan adentro de mi sexo que me parecia que aquí estaba la fuente de todo lo demás.
Me gusta mucho tener orgasmos bajo el agua helada. Se conservaban más tiempo en el cuerpo. Aún me acuerdo”.
Hace una semana la misteriosa mujer se quitó un gorro naranja en plena calle y desapareció de vista.
Algunos investigadores siguen opinando, contra toda lógica, que la mujer desaparecida está a la vez en algún lugar y en todas partes.