Posts Tagged ‘magia’

Líneas de la mano

noviembre 14, 2007

Había recorrido todos los médicos en busca de arreglo. Algunos cirujanos plásticos le habían hecho muy buenas recomendaciones. Pero ella no quería artificios. Por eso acudió a un mago, a quien ya renombraban, especializado en líneas de la mano.

“Tengo las líneas mal. No hay un futuro correcto”, dijo la joven alargando tanto como podía la palma de la mano hacia el rostro del mago.

“Mmmm. Ya veo”, contestó él.

“Quiero que me las arregle, que me de un futuro bonito. Invéntese uno”, le dijo ella.

Efectivamente, las líneas de sus manos mostraban un árduo camino, con serias indicaciones de que tendría que afrontar penosas pruebas afectivas y muchas opciones de quedarse sola. Las señales de sus nudillos sugerían que tendría problemas de salud en pocos años, y los anillos bajo el pulgar hablaban de conflicto con la familia.

“Me duelen las manos”, insistió ella ante el silencio del mago, “Y me pesan!”.

El mago la hizo sentar frente a él . Le tomó la mano derecha y comenzó a leerla.

Cuando terminó, le dijo: “Niña, las líneas de la mano no pueden modificarse a nuestro gusto. Pero pueden cortarse”.

¿Cortarse?, preguntó ella.

Tus manos son hilos de un camino que tienes por recorrer. Son tu guía. Tú las trazaste antes de nacer y ahora son un mapa de tu inconsciente para reconocer el sendero. Es un ‘código’ de ruta o, en menos palabras, una chuleta.

Sin embargo, existe un conjuro poderoso que permite cortarlas como si fueran de seda. Liberadas de su sujección, las líneas de la mano se adaptan a tu mente, creando y destruyendo mapas en función de tu subconsciente presente. Con entrenamiento, una persona con las líneas de la mano cortadas podría, literalmente, diseñar su futuro.

Pero también existen riesgos. Con las líneas libres no hay brújula. No hay mapa. Cuidado si te vuelves oscuro. Si el miedo se acerca no vas a tener veleta. Las líneas de tus manos comenzarán a ablandarse. Si un día te sientes perdido tu futuro será negro y ninguna marca de tu destino podrá llevarte a salvo.

“Entonces niña”, preguntó el mago, “¿Quieres que te libere las líneas de la mano?”

(Liviana puede contestar aquí, lo que quiera, y quizá continúe el cuento).

Hormigas, matemáticas, universo

enero 16, 2007

Era una fila de hormigas que transportaba el universo. Desde hacía generaciones lo cargaban en pequeñas dosis a sus espaldas y se lo llevaban a su profundo hormiguero.

Un día se preguntaron, agotadas por el esfuerzo, ‘¿Ya cabrá todo el universo en este hormiguero?’ Y entonces la Hormiga Reina sacudió sus antenas y les dijo: “El Universo, amigas, no es grande ni pequeño, y bien puede caber entero entre vuestras mandíbulas”. Luego siguieron arrastrando migas de universo y acomodándolas en las galerías oscuras de su castillo de arena.

Las hormigas obedecían con devoción a la reina madre, pero no dejaban de hacerse preguntas, siempre inquietas. “¿Y cuando lo hayamos reunido qué? ¿No tendremos que volver a ponerlo donde estaba?”. Y una vez más, la sabiduría de la Reina habló y les dijo:”El Universo no tiene hogar ni lugar, sino que existe donde se le experimenta”.

La fila interminable de hormigas trabajaba sin descanso y de nuevo volvió a tener una pregunta importante que hacer: “El Universo es infinito, ¿Cuándo vamos a terminar nuestra tarea?” Y por tercera vez, la Reina, levantó sus gigantescas antenas con dulzura, hizo silbar sus mandíbulas y por todas las galerías del hormiguero pudo oírse su respuesta: “Podéis terminarla ahora, si queréis. Pero si el Universo se detiene, ¿dónde tendrá lugar la experiencia?”

Dos ramas

enero 16, 2007

¿Por qué no un árbol con una sola rama? O mejor dicho, con todas las ramas en una? Crecería recto, firme, seguro, de punto a punto. Y sería vertiginoso. Pero no, tenía que dividirse. Tanto trecho juntos, tanto ser la misma cosa cuando empezamos, la misma semilla, para tener que dividirnos ahora. Y tú ser rama y yo ser rama. Y cada uno con sus propias hojas. ¡Que es el colmo! Entiendo que para dar fruto tengamos que dividirnos, que así cubriremos más territorio, tendremos más experiencia, pero coño, ¿no podríamos entrelazarnos?
‘Ya lo hacemos’, me contestas, serena. ‘Cuando el viento sopla fuerte nos besamos’