Posts Tagged ‘agua’

Aquiescencia

agosto 16, 2009

Dedicado a Fermín de Pas

Palabras:

aquiescencia
miedo
nuevo
nalga
boca
oscuro
ámbito
muerte
lecho
único
permiso
ambivalente
mirarte
línea
agua
abrazo

Cuento:

En otro tiempo se habría entretenido en averiguar el significado de la palabra « aquiescencia ». O bien la habría rodeado con otras muchas, sitiándola día y noche para entender su propósito, convocar sus significados y tratar de derrotarla. Lo más probable, en aquel tiempo, era que ni siquiera llegara a cruzarla.

Pero esta vez dejó de lado su cortesía literaria, alegoría del miedo a lo nuevo, y pensó en sus nalgas, luego en su boca, y cerrando los ojos se aventuró en el ámbito de la muerte : el sexo.

« Este lecho ha sido puesto únicamente para tí », le susurró el guardián acercando mucho los labios a su oído. Era un guardián alto y temible, de grandes brazos capaces de triturar una tibia sin esfuerzo. Por un momento sintió el mismo calor apresurado de antaño, el temor de no tener el permiso de arrojar en la cama todo su deseo. Se balanceó en el borde mismo de la sábana durante un buen rato, perdido, ardiendo. Hasta que, desde el otro lado de la cama, ella le devolvió la mirada. El peso de sus ojos inclinó la balanza y, ya sin resistencia, cruzó la linea y abrazó sus aguas.

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El monolito

enero 16, 2006

Dedicado a Guillermo

Un flamante monolito estaba erguido en la sala principal de un museo de arte.

“La gente me ve como una pieza de piedra”, decía el monolito. “Pero dentro de mí han habido muchas cosas. Yo he sido adorado, venerado, devocionado. Ante mí se han cometido sacrificios y se han castigado pecados, he sido testigo de ceremonias secretas sólo para iniciados. He sido parte de la tierra y del cielo, cuando estaba a solas. También me han fotografiado, medido, calculado; conmigo han especulado y me he convertido en oro. He sido transportado (por una vez permanecí tumbado, aunque un poco incómodo), clasificado y almacenado. En el almacén no era nada. De pronto me he visto en esta sala de un museo, próximo a otros monolitos, aunque ninguno es tan grande como yo. Desde entonces nunca soy el mismo. Un día un joven me hace pasar por su padre, otro una señora por su anhelado amante, ayer el vigilante me miraba con miedo. Me pregunto si realmente soy sólido como el granito, o estoy hecho de una materia que penetran todas las cosas”.

Esperanza

diciembre 11, 2004

Cuando la Esperanza llegó a los 21 años no sabía el trabajo que se le venía encima.
Hacía muy poco que había dejado de ser Confusión, cuando en su adolescencia algunos lunares habían teñido de negro sus ojos grandes y azules. Pero a pesar de ello su mirada brotaba con tanta fuerza que aún arrastraba las penas a los lados y construía un lecho de buenos rollos para sus amigos.
Más joven aún, cuando era Ilusión, tocaba los objetos con los dedos animándolos y convirtiendo los huesos en carnes. Había venido disparado.
Acababa de dejar a sus espaldas el Dolor y, como quien escapa de una cueva de cíclopes, su piel tierna se olvidó de todo y se entregó al gozo de otras pieles.
Y es que antes fue feto maltrecho
y antes una variación subatómica
y antes un ente sufriente que vagaba en busca de un propósito y que, de pronto, recordando sus existencias pasadas, se dijo:
‘Ya lo tengo: en la próxima vida seré Esperanza’.