Posts Tagged ‘actitud’

El martillo

enero 16, 2007

Dedicado a Marisol

El martillo golpeaba con fuerza a un clavo haciendo saltar las chispas.

“Martillo”, decía el clavo, “Cada vez estoy más hundido y tu no desistes. Diría que quieres verme desaparecer. Martillo, dime, ¿Por qué me estás golpeando?

Entonces el martillo daba una sacudida en falso para golpear a su lado y aprovechaba para decirle, susurrado: “No me lo pregunto porque dependo de una mano, y mientras no aparezca el dedo de esa mano entre tú y yo, no daré mi último martillazo”.

Libro de magia

enero 16, 2006

Dedicado a Sombra

Capítulo 1: el obstáculo
Había un obstáculo que no se quitaba de enmedio. Todo el tiempo se lanzaba delante de un pié o de una cabeza para que se dieran un golpe con él. El obstáculo tenía vocación de subsistencia. Y era obstinado el tío. Aparecía en las conversaciones profundas para interrumpirlas, se intercalaba entre dos buenas razones para hacerlas malas, disimuladamente separaba el hambre de las ganas de comer, y en general causaba mucho estropicio en la cadena alimenticia.
Eso sí, el obstáculo tenía una identidad profunda y definida que se manifestaba repetidamente. Quiero decir que siempre tenía la misma forma: un punto y una coma, uno encima del otro, como en una actitud de burla. ¿Te paras o continúas?, parecía preguntar todo el tiempo. Y claro de tanto dudar uno se daba de tropezones todo el tiempo y al final acababa en trastazo: ¡zas,….(recorrido del individuo en el aire) amén! (exclamaban las viejas cuando oían el golpetazo). Era un obstáculo muy pesado.

Capítulo 2: el limbo
Algunos viajeros que tropezaron con el obstáculo cayeron en un limbo donde no existían las direcciones, sólo los círculos. Y como el ambiente ya hacía tiempo que estaba creado no resultaba difícil, en el fondo, sentirse cómodo, aunque el local fuera oscuro y borroso. Allí los viajeros, en plena parada técnica confiaban en que sus medios de transporte fueran arreglándose. Que se reparara el motor, que se reparara la abolladura, que arreglaran el espejo retrovisor o limpiaran el tubo de escape. Pero en el fondo no tenían la menor confianza en el taller, que por otro lado nunca habían visto. ‘Llegará mi turno’, decían como mucho entre copa y copa de vino.

Capítulo 3: se levanta el telón¿Has visto El discreto encanto de la Burguesía, película de Buñuel? Cuando se levanta el telón el susto no se lo lleva el público, sino los actores, que de pronto ven que habían estado existiendo en márgenes muy estrechos. La taberna de locos queda al descubierto y por un momento se miran entre ellos: las manos alzando las copas, la mirada perdida, una rima compleja, otra sencilla. De pronto se caen todos los nombres y los apellidos, por un instante todos ellos son el mismo. Han estado repitiéndose como el famoso obstáculo, insistiendo para ser vistos. Y ahora están a la vista de todo el mundo. Por fin todo su atrezzo cobra sentido pues tiene testigos. Y ahora que el actor ha transmitido su mensaje ya puede dejar la obra, dejar su ropa y cambiar de escenario. Porque los buenos actores usan el punto para representar a su personaje y la coma para abandonarlo.