Archive for 29 junio 2009

Un cuento para la calle

junio 29, 2009

He presentado una propuesta a la Generalitat de Catalunya para escribir cuentos anónimos en distintos lugares de Barcelona. Copio aquí abajo una muestra ficticia pero con un cuento escrito para la ocasión:

TAPIA

Traduzco para quien no entiende el catalán:

“La tapia en blanco:

Parado frente a la pared en blanco, el artista se esforzaba para ver con claridad un diseño, un concepto, una idea que fuera original. Pero, por desgracia, todo estaba inventado.

En su cabeza hervían las ideas, pero ninguna superaba el análisis de originalidad. Las fue descartando y, poco a poco, la mente le quedó en blanco.

Fue entonces cuando, mirándose en esta pared como en un espejo, se iluminó. “

El orden de los factores altera o no el resultado

junio 20, 2009

Dedicado a Eddy Moreno

Tus palabras : ni Tuyo ni Suyo: Mio

Mis palabras : ni Tuyo ni Mio: Suyo

Sus palabras: ni Mio ni Suyo: Tuyo

El bautista y el profeta

junio 14, 2009

A mi buen amigo Rubén

“Eres profeta”, le dijo Rubén a Marcos nada más conocerlo. “Entonces tú debes ser bautista”,  le respondió en justa deducción.

Las dos cosas eran ciertas, ateniéndose tan solo a la breve conversación, que por la modestia y prudencia de ambos podía haber continuado así:

“El único bautista es la muerte, yo me limito a nombrar, que es lo propio de los hombres”, decía Rubén declinando toda responsabilidad.

“Pues yo, del futuro no conozco nada. Como mucho, soy capaz de ver en el pasado las señales del presente”, reflexionaba Marcos procurando ajustarse a la obviedad.

Con todo, no era extraño bautizarse ni profetizar en aquella catacumba barcelonesa, tejida de mamposteria y arcos medievales camuflada en el sótano de una anodina cocina. Seguramente se habían encontrado en aquel mismo lugar, vidas atrás, quién sabe si conspirando en la sombra contra la sombra o iniciando a los hombres en el secreto arte de la introspección. Acaso entonces también fueran profeta y bautista, aunque de manera más tradicional, y Rubén hubiera sostenido un cuenco de madera lleno de agua y Marcos apuntado una nube en el cielo antes de exclamar: “Parece que va a llover”.

Lo único cierto, eludiendo toda especulación, era que no podía existir profeta sin bautismo ni bautista sin profecía. ¿Para qué bautizar lo que no ha de Ser? ¿y cómo profetizar sin el permiso de la iniciación? Si acaso, y para evitar cualquier suspicacia, determinaron aquella misma noche que sus profesiones eran secretas y funcionaban para ellos y para nadie más.

Como buen bautista, años atrás Rubén había subido a la montaña para ayunar. En su visión había visto tres cosas: un jardín frondoso a sus espaldas, un desierto ardiente al frente y una procesión de turistas con merienda en domingo. Lo que conoció y aprendió entonces sólo lo sabe él. Pero años después le permitió reconocer y despertar a uno de sus mensajeros.

En justa correspondencia, Marcos no tardó en devolverle el favor, y en una moderna versión de escritura sagrada le dejó escrito:

“Todo en la vida es repetición y paradoja. Se repite el agua en el río y se repiten los pasos del caminante. Y, sin embargo, ambos avanzan por la tierra hacia la mar. El río también sube como el hombre a la montaña para volver a nacer y se deja transcurrir luego, en dulce o abrupto descenso, hasta el morir. Los dos ascienden al cielo y vuelta a empezar. De la misma manera, tu ayuno en la montaña no es pasado ni futuro sino eterno presente. Aquí y ahora tus paisajes te rodean: a un lado la abundancia de la tierra; al otro la árida travesía sin agua. Unos pasan de la abundancia a la miseria, otros de la pobreza a la riqueza, y sólo al asceta que se mantiene en justo equilibrio, le es dado el entendimiento de la montaña: de qué lado te inclines depende de tí.

Seis días hicieron falta para la creación, y al séptimo se retiró el creador para dar lugar a los hombres, que desde entonces se llamaron ‘domingueros’ -literalmente, los que llegan para merendar cuando todo está hecho. Sólo el asceta ha sido testigo de los días y las noches, del frío y del calor, del tiempo que necesita el alimento para brotar y de lo rápido que se consume al final.

Todo está dicho y todo está hecho. Es por eso que los bautistas se limitan a repetir la imagen del nacimiento y los profetas a recordar.”

Marcos Col. 1 Lin. 19

Bienvenida a los vanguardistas

junio 4, 2009

La Vanguardia ha tenido la amabilidad de publicar mi blog, por lo que estoy recibiendo visitas procedentes de allí.

Como barcos procedentes de ultramar, han descubierto mi isla. Bienvenidos, pues, a este rincón cada vez más grande de internet. Pasen y vean. A su derecha tienen los menús, a su izquierda los cuentos y artículos. A continuación un guía turístico les escribirá un tour por Pidemeuncuento:

“¿Se oye? ¿Se oye? Hmm, buenos días y bienvenidos a Pídemeuncuento. Durante las próximas líneas les hablaremos de la idiosincrasia de esta población. Habitada mayoritariamente por palabras, la isla -más bien archipiélago- es básicamente una Financiera. Admite toda clase de inversiones en una única divisa: la palabra. Con ellas produce cuentos que exporta por email a clientes exclusivos. Todas las transacciones son gratuitas, solo se pide que se firme el libro de visitas, es decir, que se deje un comentario. Como no hay bancos, Pídemeuncuento no se ha visto afectado por la crisis, y se está convirtiendo en un destino deseado por muchos internautas. No es para menos. Es una economía muy atractiva: a cambio de una pequeña inversión de palabras, se obtiene un cuento muy bello. Se multiplican los beneficios, se reparten los dividendos, todos se hacen ricos. Es una buena economía.

En ‘El autor’ podrán visitar la foto de quien escribe estas líneas. Hemos dispuesto este breve museo por razones meramente políticas. En ‘Envía tus palabras’ pueden hacer sus ingresos de términos para la fabricación de nuevos cuentos. Les recuerdo que la economía de nuestra isla depende por completo de nuevos inversores. Luego está el menú de los textos, una calle principal donde se erigen los cuentos. También encontramos el Tesoro Público, donde se almacenan los cuentos escritos para la reserva nacional.

Invitamos a todos los visitantes a escribirnos y darnos sus palabras. De entre ellas elegiremos las que ofrezcan un mejor rendimiento. Al final de esta línea haremos una pausa para el té.”

vangu