Tarde de lluvia

Un caminante venía de lejos. De tan lejos que ni siquiera recordaba su origen. Con el tiempo que había pasado caminando, incluso olvidó a dónde iba. Llegó a un cruce y, con él, a la obligación de decidir. ¿Derecha? ¿Izquierda? ¿Avanzar? ¿Retroceder? Quedó parado durante mucho rato bajo una lluvia que recién comenzaba a caer. Y mientras se mojaba y se hacía más imperativa su elección, el caminante se miró los pies. “Aquí”, dijo, y entonces supo que nunca más se volvería a perder.

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: