Archive for 31 marzo 2009

El rezo

marzo 31, 2009

Estaba muy abajo, con el cabeza totalmente inclinada hacia atrás para apreciar la altura de la torre. Si quería que su canto llegara a la princesa, tendría que elevar al máximo su voz.
Gritó y gritó hasta casi desgañitarse, pero nada. La princesa no se asomaba. Se conoce que a determinadas alturas las palabras se las llevaba el viento. Es más. Si las palabras son muy bellas y altisonantes, esas son las primeras en volar. Por alguna razón el viento las elige primero, pues hay muchos seres en otros lugares que las quieren oír.
Finalmente se derrumbó. Bajó la cabeza y se inclinó de rodillas frente al muro. Apoyó su entristecida cabeza contra la piedra y comenzó a murmurar: “Oh amada princesa, si tan solo estas palabras pudieras escuchar. Si supieras que me muero por verte y que eres la razón de mi existir. Oh amada, si tan solo pudieras oirme”.
El murmullo trepó por la pared como una hiedra, adentrándose en sus huecos y reverberando por toda la torre de una manera tan sutil, que ningún viento la llegó a advertir. Solo la princesa, que en aquel momento dormía, sintió un rezo en la piel y se despertó.

Mi tiempo es mi realidad

marzo 23, 2009

Estoy comprobando que es fundamental para ser feliz estar en el tiempo de uno todo el tiempo. Cuál es ese tiempo? El presente. El aquí quiero hacer esto y ahora. La libertad. Dejarse ser. Entonces me estoy entrenando para salir de los otros tiempos. El tiempo de las noticias, el de la política -cada vez están más locos, no tienen ni puta idea de lo que hacer-, el del reloj del ordenador o del móvil, el tiempo del trabajo y de los impuestos, de las deudas con el banco y de los plazos. Quiero sacudirme todos esos tiempos de encima y quedarme con uno: el mío. Fuera los tiempos ajenos, los tiempos de planes para mañana y para dentro de un año, los tiempos escurridizos y apresurados -son una plaga-, fuera los tiempos ajustados y los demasiado holgados que nunca llegan. Hola presente, hola desde hoy haré solo lo que me de la gana, hola me desenchufo y me voy por mi camino.

Ergo, ahora que estoy escribiendo es el momento más feliz de mi vida. Porque estoy haciendo justo lo que deseo. Sin ninguna presión ni problema de nada. Mi realidad es que soy un escritor libre, que escribe al viento y que nunca publicará un libro, si no es que requiere un soporte impreso, a menos que cambie de opinión, que puede ser. En todo caso, lo que siento es que salgo de una burbuja ficticia para entrar de pleno en el mundo.

Una de las primeras consecuencias de este cambio es que hay que soltar cosas. El trabajo por ejemplo. Yo no puedo estar en dos tiempos al mismo tiempo. Estoy totalmente comprometido con mi tiempo, no puedo ocuparlo trabajando en lo que no quiero. Ni quiero entrar en el sistema. Para cobrar 200 euros tienes que pagar autónomos por valor de 250, luego haz una declaración del IVA, otra de la renta, paga el autobús, yo que se. No puedes. Legalmente claro, en este pésimo sistema que un patanatas ha inventado y todos por pereza hemos seguido. Cuanto más ganas, más atado estás al sistema, a los bancos, al coche, a la casa, a la relación de pareja, a los hijos… A los bancos sobre todo. Entiendes que tu vida consiste en pasarlo bien con tu familia o amigos, pero que el coste son 8 horas diarias de curro cinco días a la semana. Te queda un fin de semanita, que uno te lo bebes y otro te lo duermes. Estás en la mitad del podio, porque tienes trabajo, coche e hipoteca. Sueñas con ganar más y tener todo lo mismo pero más grande -lo que no se puede agrandar no se puede-, sueñas con que te enamoras de nuevo de tu mujer o de otra. Llegarás a ser más feliz. Entonces entiendes que depende de tí y te esfuerzas más en el trabajo, pero ya ves que tomará años. Puede que vayas escalando y mejorando tu nivel de vida, y te separes de los que tienen que asegurarse el salario, los que van justos de dinero o los que nunca han viajado a Nueva York.
Cuando después de mucho viaje y trabajo llegas a ese lugar, te pones las zapatillas y te dices: bueno, ha llegado la hora de disfrutar de mi libertad. Me la he ganado. Te pones tus pantuflas y zas. Enciendes la tele.
O sea. Has estado remando durante años para darle tu dinero a alguien y lo que recibes a cambio son anuncios y programas de entretenimiento. O sea, para entretenerte o tenerte distraído. Vas a pasarte el resto de tu vida haciendo zapping o, con suerte, despidiéndote de los lugares donde nunca estuviste. Te mueres y listo, me traigan otra gallina al gallinero. Te reemplazan. Puede que lo hagan antes, cogiéndote desprevenido. Hay tantas maneras como granjas.
Pero resulta que estamos de suerte. Seguimos siendo humanos. Tenemos un gran poder para cambiar las cosas y sólo tenemos que despertarlo. El sistema se ha asegurado de que ese poder permanezca oculto, anulado. Está tan bien montado, con una tecnología espiritual tan buena, que el sistema te va implementando en el cerebro desde niño una serie de mensajes, que previamente ya han aceptado tus papás y los papás de tus papás. Luego alimentan esos mensajes con publicidad, propaganda, etc.. No dejan de insultarte para que aspires a ser otra cosa de lo que eres. Para que no te aceptes como eres, para que no seas tú. En la medida que puedan tenerte deseando ser otro, no serás tú. Así de simple. Estarás como una marioneta en manos de las campañas de cremas para la vejez. Tú sigues esas corrientes o te resistes. Puedes ser de las presumidas o de las hippies que renuncian por despecho. En cualquier caso vas a favor o en contra, y eso en el lenguaje tirititero es pie arriba, pie abajo. No nos preguntamos a dónde nos lleva determinado ideal. Y sobre todo, quién nos lleva. La belleza es hermosa y valiosa. Pero viene un tipo corta un cacho que le parece bien y la etiqueta: cocacola. Eso no es belleza simplemente porque la tapa un logo. Entonces, ¿quién conduce el coche? Si lo conduces tú, márcate tus propios ideales y persíguelos. Si dejas que conduzca otro, ya puedes cerrar los ojos y dormir tranquilamente el resto del viaje.
Si es que no te despierta la sacudida de un terremoto. Porque la crisis arrecia y sirve para despertar a los dormidos. Sacarlos de sus casas, ponerse las pilas y cambiar el mundo en el que se han instalado. Y recuperar, de paso, su amor propio y libertad.

Rumores

marzo 17, 2009

Oye un rumor como de volcán en su interior. Camina cabizbajo pensando que tiene algo malo y que pronto va a manifestarse. Al mismo tiempo siente el deseo de que el volcán entre en erupción y le deje bien limpias las amígdalas. Se debate entre contenerse y dejarse llevar. Sabe -porque lo aprendió en algún sitio- que los volcanes escupen fuego y se pregunta si su lengua lo resistirá. No hace mucho se quemó la punta con una sopa caliente.
En realidad quiere que suceda. Que se inicie la cuenta atrás y ya no se pueda detener. Quiere desprenderse de esta tensión como lo haría la manzana que se descuelga del árbol.
De pronto entiende que está resistiéndose y que sus dudas son un muro de rocas que detiene el avance del fuego. Cierra los ojos y se concentra en alguna grieta donde colocar una carga de dinamita. Provocarse una explosión tiene que doler, piensa, pero luego todo estará bien.
La mecha es larga y, en el transcurso de su breve vida, le concede tiempo para pensar. Hubiera preferido resolverlo de forma pacífica y amorosa. Hay tantas memorias abruptas y toscas en su interior como rocas en una cordillera. Mejores formas, suaves meandros en vez de esquinas, tallas hermosas contra accidentadas aristas. Tantas veces hubiera preferido ser rio a ser montaña.
En el último momento arranca la mecha e impide la explosión. Ya lo ha hecho otras veces. No cree que sea la mejor solución. El rumor sigue creciendo en dirección al rugido. Y él reza para no ser el obstáculo.

El eje de la rueda de la fortuna

marzo 12, 2009

Un hámster corría sin cesar dentro de una rueda. Pero por más que corría y corría siempre estaba abajo.

“¿Cómo llegaré arriba”, se decía, “si esto se mueve tanto?”

Probó a tomarlo con calma pensando que “pasito a pasito se llega a la cima”. Tras varios días caminando por la rueda comprobó que no había subido ni un peldaño. Entonces, furioso, empezó a correr tan deprisa como pudo. Pero no subía. En cambio, la rueda giraba con tanta fuerza que llegó un momento en que era ella la que le hacía correr a él.

Con la lengua fuera, el hámster rendido se dejó caer y durante un par de vueltas supo lo que era alcanzar la cima.

Renovación total

marzo 12, 2009

x-la-rueda-de-la-fortuna

Voy a cambiar totalmente Pidemeuncuento.com. A partir de ahora será, sobre todo, mi blog de escritor. Aquí es que puedo verter mi corazón en forma de escritura. Libre.

De momento mantengo el nombre de la página (pidemeuncuento), porque está circulando por la red desde hace tiempo y porque le tengo un cariño, qué se yo. Pero ahora Pidemeuncuento será mucho más. Será mi portal de conexión directa con mis lectores. Bajo WordPress se pueden implementar muchas tecnologías, servicios, etc… y creo que este canal me sirve.

Tengo muchas líneas lanzadas y no puedo seguirlas todas. Quiero publicar aqui algunos de los hilos que mi escritura está desenredando. Y seguiré escribiendo cuentos, claro, a quien me pida con interés. Un buen cuento es una eficiente medicina. O un alegrón envasado.

Mi arte es la escritura. Estoy en pleno crecimiento con ella. Es un don de Dios que me conecta cada vez más con el poder de la palabra. Y con mi poder. Es cuando uno se toma verdaderamente en serio que su poder se activa. La escritura es el arte (o el medio), pero mi verdadero poder es el amor. El amor incondicional por mis semejantes. Yo aspiro a morirme siendo todo amor. Y cuanto más me hago mayor y ‘maduro’, más claro lo tengo.

Lo que quiero decir es que, consciente de mi talento, si soy ‘escritor’ o no es lo de menos. Si tengo lectores o no es insignificante. Lo que importa es que pongo todo mi corazón al servicio de hacer de este mundo un lugar mejor. O de revelar lo maravilloso que es. A mí no me interesa la literatura porque sí. Me gusta el relato, la novela, el teatro… Pero ahora mismo sólo si sirve para algo. Para transformar el alma como mínimo. Traer la belleza y la sabiduría a este mundo sin parar. A mí no me interesa hablar de ninguna fantasía que no sea un camino para el alma. Ni novelas históricas ni cuentos ingeniosos para entretener algún intelecto engreído. Yo soy un narrador para personas que andan el camino del espíritu y del crecimiento. Un especialista si quieren.

Por eso Pidemeuncuento será la página vital de este escritor y su palabra. Al menos de momento.

Pidemeuncuento está mutando

marzo 4, 2009

Decirles a todos los que alguna vez vinieron buscando mis cuentos que estoy en pleno proceso de mutación creativa y que pronto voy a florecer. Que se preparen para la abundancia como me he preparado yo.

Marcos