El navegante en tierra

Autocuento

Un navegante en tierra se comporta como lo haría en el mar si es buen capitán. Sigue los mapas, pero confía en su intuición para tomar los caminos. Y aunque sabe que llegará a algún puerto, no lo espera. El puerto debe esperarlo a él.

A veces la marea está tan baja que la quilla amenaza con rozar las rocas de corales. Entonces el navegante sabe que un hilo de agua le separa del desastre. “Puedo sentir la madera crujir al contacto con la piedra. Madera y piedra, una de las dos ha de perder”.

Pero siempre logra posar el barco y no estrellarlo, pues la mar le tiene estima.

“El mar es mi dueño en sus dominios y a él me entrego. Si ha de arrojarme, que me arroje. Si ha de llevarme en volandas, que me lleve”.

El navegante en tierra no echa de menos la mar, porque el aire lleva la misma sustancia y es el medio que letransporta. La tierra es la madera. Tierra y aire, una de las dos ha de perder. Pero el navegante logra posarse y nunca estrellarse, pues el aire le tiene estima.

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