La rueda del sueño

El sueño se parece en algo a la rueda de la fortuna. Tiene ese clic. Es el clic que se me escapó toda la vida. Cuando era niño quería capturar el momento exacto en que pasaba de la vigilia al sueño. La consecuencia: o bien me dormía tardísimo, agotado ya de tanta vigilancia, o bien me despertaba de pronto y decía ¡zas! ¡ya se me ha vuelto a escapar!

Jugando jugando, un día crucé cierto umbral y me vi despierto ‘al otro lado’. Sí, tuve lo que se llamaría un ‘sueño lúcido’. No me volvió a ocurrir -al menos no fluidamente-, pero por ese capítulo ahora sé que no hay más que un ‘clic’ entre este mundo y el otro.

Es curioso, pero con los ciclos pasa lo mismo. Entramos en un ciclo de bajada, nos lleva hasta el fondo. Pero si permanecemos serenos, todo pasa. Y la rueda asciende de nuevo. Cuando por fin lo aceptas se ralentiza el tiempo y puedes ver con más detenimiento las razones por las que te sujetas a la rueda.

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