El Maestro del Ying y del Yang

En el japón medieval (por lo menos) habían magos que se dedicaban a mantener el equilibrio entre las fuerzas del bien y del mal. Utilizaban sus profundos conocimientos del Ying y del Yang para armonizar energías, repatriar espíritus, obturar puertas dimensionales y calmar los ánimos de algún asustadizo.

Uno de sus más grandes maestros era Seimei, autor de grandes prodigios y hombre de exquisita delicadeza. Seimei tenía un discípulo, Hiromasa, a quien apreciaba por su gran corazón.

“Es inaudito”, le dijo Hiromasa a Seimei en una ocasión, “que el corazón pueda volverse maligno”.

“Ciertamente”, respondió Seimei, “un hombre como tú no conoce la malicia”.

En una ocasión un mago presuntuoso empleó todo su poder en romper el sagrado equilibrio entre el Ying y el Yang. Con objeto de demostrar su poder lanzó un conjuro de tal magnitud que ambas fuerzas comenzaron a repelerse.

Primero fueron sus grandes masas las que comenzaron a rectificar su curvatura.

yinyan1.gif

Durante el proceso todo lo existente reaccionó como si fueran el resultado de un reflejo. El bien y el mal se posicionaron frente a frente, arrasando con todos los matices. Muchos tuvieron que decidir en aquel mismo momento de qué lado estaban. Los que no lograron dar el paso a tiempo se quedaron atrapados en una dolorosa forma de esquizofrenia.

yinyan21.gif

Al cabo de un tiempo sólo quedaban en pie Seimei y el Brujo, pisando sus opuestos a modo de punta de pie sobre el umbral de lo desconocido. Así estuvieron un rato, colgando cual estrechos balcones sobre el abismo. Era un abrazo, cada vez más estrecho y resbaladizo, cada vez más inclinado a la tragedia.

Para Seimei sería fatídico el día en que el Ying y el Yang se separa, quedando así:

yinyan31.gif

El vacío y la plenitud divididos significaban la esterilidad del mundo y de la belleza. Nada podía ser creado ni destruído. Literalmente se detendría el mundo.

Menos Seimei, claro. Y el Brujo que lo había provocado.

yinyan21.gif

Seimei era el vigilante natural del Ying y del Yang. Su ser también se comportaba como un espejo del sagrado equilibrio, pero a diferencia del resto de las personas, Seimei tenía el poder de influir en las sagradas energías. Su evolución espiritual era tan fuerte que no había diferencia entre las fuerzas naturales y él mismo. Sin embargo, y a pesar de que gracias a esta ventaja mantenía el equilibrio, el conjuro ya estaba manifestando consecuencias desastrosas.

Los primeros en sentirlo eran los animales, luego las personas y finalmente una larga escala de cosas. En todas las especies se escindieron: machos o hembras, reptiles o cuadrúpedos, terrestres o acuáticos, carnívoros o herbívoros. Toda evolución quedó detenida y los indecisos desaparecieron.

En cuanto a las personas, primero fueron sus cualidades internas las que se alteraron. La ira se separó del miedo, el miedo a su vez se apartó del sufrimiento, y éste del amor. Pronto los individuos encadenaban demostraciones extremas y espontáneas de rabia o de risa, sin saber por qué ni en qué momento. Toda inhibición había desaparecido. Todos se volvieron locos, porque incluso la mente se separó del alma.

Mientras todo esto sucedía Seimei tomó a Hiromasa bajo su protección y lo entrenó para que no sucumbiera en la dualidad. Fue así como Hiromasa, futuro cronista de Seimei, fue testigo del prodigio más grande jamás realizado por un maestro del Ying y del Yang.

bruseimei.gif

Seimei estaba tranquilo. Sólo un hombre elevado como él podría mantener la calma en una situación tan crítica. Incluso parecía que sonreía. Frente a tantos y tan numerosos desastres causados por la alteración del Ying y del Yang no mostraba la menor aflicción. Es más, sabía que los planes del brujo no terminaban aquí. La división entre el Ying y el Yang no era más que un pretexto para su verdadera misión: hacer triunfar la oscuridad sobre la luz. El Brujo soñaba con algo así:

yinyan_bajo.gif

Para de un simple golpe terminar conquistando todo el Yin:

yinyan_black.gif

Pero el Brujo era muy iluso si realmente creía que Seimei era fácil de vencer.

Seimei se sentó y cerró los ojos. La alta magia era un arte que se disputaba en la consciencia, no en el mundo.

Lentamente, Seimei convirtió su mente en un espejo del Ying y del Yang actuales. Permitió que sus emociones se radicalizasen hasta quedar fracturadas en dos opuestos. Se dejó dividir hasta la frontera misma de la locura.

mente.gif

Pero al final logró aquietar su mente.

En ese instante estaba tan identificado con el Ying y el Yang que el menor gesto suyo se reproduciría en todo el universo.

Cuando llegó el momento de que su última célula se decidiera por el Ying o por el Yang y quedara partido para siempre, Seimei hizo un gesto.

Trazó con el dedo una espiral en el aire.

yinyan_anim.gif

En ese momento todo el poder de Seimei quedó de manifiesto. Su astuta estratagema le habría permitido en ese mismo instante arrinconar al Yang del Brujo.

seimeiplus.gif

Pero Seimei, además de poderoso, era inteligente. Su responsabilidad era mantener el equilibrio entre Ying y Yang, jamás caería en la tentación de apoderarse del Universo. De manera que tras la primera oleada se contrajo y maniobró para devolver todo a su sitio.

yinyan_anim2.gif

Como frente a un espejo, todas las cosas recuperaron su estado.

Seimei permaneció vigilante en el seno de las sombras y el Brujo quedó atrapado (y protegido) en un páramo de luz.

Seimei abrió los ojos. Lo primero que vio fue a su buen amigo Hiromasa, que se frotaba los ojos incrédulo.

“¿Cómo es posible?”, dijo Hiromasa, “no puedo creer que el universo entero estuviera a punto de sucumbir”.

“Ha ha ha”, rió Seimei. “Por eso, porque tú no puedes creerlo, es imposible que suceda. En verdad eres un buen hombre, Hiromasa”.

Y ambos rieron a gusto mientras el Hada de Seimei les servía el té.

Etiquetas: , , , , , , , ,

2 comentarios to “El Maestro del Ying y del Yang”

  1. MaRiTa Says:

    Esta excelente… me encanto… no cabe duda que tienes un talento impresionante… felicidades… este cuento, y sobre todo en el momento en el que me encuentro, llego… justo en el instente indicado…

    Mil gracias…

    MaRiTa.

  2. Marcos Xalabarder Says:

    gracias por tu comentario. Me ha gustado mucho escribir esta histórica batalla entre el Ying y el yang. Seguro que si me esfuerzo puedo sacarle más partido. De todas maneras me ha inspirado mucho, además de tus palabras, una película titulada ‘El maestro del Ying y del Yang’, precisamente. Es japonesa y sus protas son Seimei y Hiromasa. Te la recomiendo!!
    Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: