Homenaje a El Último de la Fila

Nuevas Mezclas - El último de la Fila

Estaba revisando papeles y legajos que almaceno en los cajones y he dado con una carta que le dediqué hará unos cuatro años a El Último de la Fila. Por supuesto nunca la mandé, incluso me da un poco de vergüenza, pero aprovecho ahora para declararles mi admiración y agradecimiento publicándola:

Carta a Manolo García:

Señor Manolo, dentro de unos años ganaré el Planeta (sic) por lo menos. Por eso quiero enviarle un mensaje en clave que pueda transmutarse en oro cuando eso suceda. Tendrá la prueba viva de una adivinación.

Le escribo para revelarle el testimonio que daré cuando me pregunten: ¿quién le inspiró? Yo les diré que le debo mucho a El Último de la Fila. Y es que un día me dí cuenta de que los empecé a escuchar por muchas razones. Porque no soportaba ciertas situaciones personales y quería huir, porque cada vez que ponía el disco me contaban una historia y me transportaban. No sé si eran las más viejas o las más nuevas, pero fueron las primeras que viví de manera especial, que sentí como una energía mágica y agradable llenándome por dentro. Fue la primera literatura auditiva que conocí.

Debe tener en cuenta el contexto en que sus canciones me impactaron. Yo era casi un autista. Cerrado, introvertido hasta el extremo, desconocedor de todo y de todos a mi alrededor. Los suyos fueron casi los únicos discos que tenía a mi alcance y que escuché una y otra vez durante un periodo de mi vida. A través de ellos vivía cosas que desconocía, me adelantaba en el espacio y en el tiempo, viajaba. Además, sus letras me descubrieron un lenguaje magnífico y poético.

Yo hasta ahora pensaba que me había influido más Kafka, ya que lo leí con profusión desde los 14 años. Pero no, mi estilo no era kafkiano. Era incluso más rebuscado. Llevaba las imágenes más lejos. Me dejaba influir, me tomaba en serio las intuiciones animales. Porque las había escuchado en sus discos funcionar de manera hermosa, tan creativa. Quimi y usted creaban una energía musical que era como luces en el océano. Toda una consolación para mí. Yo me sentía terriblemente solo y sus letras me abrían un mundo de vida. Su lenguaje metafórico me salvó de ser un esclavo de la forma y la materia que habría acabado renegando de Dios y la Virgen.

Pero yo absorbí las canciones que hablaban de tipos que se echaban a la calle y se dejaban engullir por las experiencias. Justamente “lejos de las leyes de los hombres”.

Pienso que cuando Manolo lleva a cabo su arte quiere que le quieran, y yo le quiero. Además puede considerar que soy un queredor de mucha calidad, que ha ido más allá de bailotearle. Usted me dio relaciones cuando estaba solo, aventuras en mi mente cuando más bloqueado me encontraba.

Yo era un poco más joven que su público estrella de entonces. De hecho, había llegado tarde a sus primeros éxitos de Los Burros y los dos primeros discos de El Último, resumidos en Nuevas Mezclas (mi disco preferido de todos los tiempos). Yo era tan introvertido que a penas tenía experiencia en el mundo exterior. Pero cada canción suya me proporcionó imaginación para recrearlas, para avanzarme a ellas y sentirlas con antelación. Ese efecto “memoria” produjo en mí que quisiera acercarme a esa manera de vivir. No digo que uds. marcaran mi vida o mi camino, pero sí que influyeron mucho en mi estilo. Con uds. y con unos pocos más monté mi casa y mis gustos, mi torreón, mi muralla. Y debo decir que, mientras fui vagabundo, me dio mucha paz la música de Manolo y Quimi.

Y ahora que he salido del aislamiento y por fin respiro, miro atrás y me digo que elegí unos buenos colchones, por lo menos, para pasar el tiempo en mi propio zulo.

También me hicieron coleccionista. Cuando compraba un disco suyo era como coleccionar un pequeño tesoro. Como el tesoro de los discos de vinilo de mis hermanos mayores, entre los que encontré “Nuevas Mezclas”, para mí su mejor disco. Sabía que un día El Último sería un clásico. Su música envejece como el buen vino.

Técnicamente dominan las frecuencias de registros opuestos: el dulce y el salado. Dos energías rabiosas puestas al rendir sus servicios a la música, ‘la gran vibración’.

Entrando un poco más en la técnica, “Flores raras” es un ejemplo de conceptos emocionales que estallan al contacto, exactamente como chocarían dos átomos. El lenguaje musical elegido tiene mucha profundidad. No está normalmente el contenido atado a la forma, pero en este caso el resultado es perfecto y transmite la sinceridad y autenticidad del mensaje. Aunténtico. Eso es lo que me parece.

Además, y esto es lo más importante para mí, ustedes me animaron realmente a escribir. La metáfora entro a formar parte de mi vida de manera imparable. Me gustaban los colores que me imaginaba cuando los escuchaba, colores rasgados con una mina de lápiz. Y tantas imágenes: los aviones plateados, el cuarto sin esquinas, los retazos de vida en manos del tipo, la mujer negra en el garito de jazz, el alma de un averno, y la patria en unos zapatos. En pocas palabras, expandían mi universo enjuto. Y eso me permitió respirar y huir de lo establecido por mi carcamal instinto.

Algunas canciones vinieron a ser retratos de mis emociones durante mucho tiempo: “Soy un accidente”, “Insurrección”, “¿Hay alguien ahí?”, etc… Otras simplemente excitaban mi imaginación: “Los ángeles no tienen hélices”, “¿Quién eres tú?”

….

En fin, que agradezco a Manolo y a Quimi su música y sus letras, que definitivamente reconozco que me han ayudado a escribir mejor.

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