Archive for 31 agosto 2007

Julio Medem: cine para una gran minoría

agosto 31, 2007

Acabo de ver ‘Caótica Ana’ y he quedado impresionado. Impresionado como una película de fotografía cuando el obturador se retira y la luz graba en ella una imagen nítida y perdurable.

Esta vez Medem ha pegado un estirón. Si bien siempre ha sido un director interesante -quizá de los únicos en este país- cuyo mundo y sensibilidad artística emociona, esta vez ha hecho algo diferente. ‘Caótica Ana’ va más allá de ser un homenaje a su hermana fallecida en trágicas circunstancias. Es una exploración de la sombra en toda regla, es un verdadero viaje.

Siento que es la primera película perfecta de Medem. No entro en si lo es del cine, de la cinematografía o yo qué se. Sólo siento que es la primera película perfecta de Medem, del mundo de Medem.
Julio siempre ha seducido por su gran talento y sensibilidad, por sus imágenes, por su paisajismo del alma y sus personajes. Por eso ha atraído una gran variedad de público que siempre se ha quedado encantado con algo de él. Pero en este caso, Medem ha ido a la médula de su búsqueda particular. Y me parece que eso sólo puede impactar en unos pocos. En una gran minoría. No es una minoría más inteligente ni más preparada ni más nada. Simplemente es la minoría que vibra con su misma manera de ver el mundo.
Si en Lucía y el sexo tenía que hacer malabarismos infantiles para que el guión saltara de un extremo al otro -con mucha inocencia, empero- aquí es como si Medem hubiera decidido sumergirse por el ‘rabbit hole’ hasta sus últimas consecuencias. Esta vez sí. Esta vez ha atravesado la tragedia y realmente ha aparecido al otro lado. Limpio, sincero, auténtico.
Es la mejor historia de Medem, y una gran minoría no encontrará palabras para explicárselo a una gran mayoría.

En fin, que no tengo ganas de ponerle muchas palabras. Hay que verla. Simplemente, gracias Medem. Gracias.

Homenaje a Franz

agosto 17, 2007

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Era necesario. Algún día tenía que vencer la pereza y declararlo. Amo a Franz K.

Prefiero omitir su apellido porque, franKmente, está muy vapuleado. Hoy en día es sinónimo de muchas sensaciones desagradables y de ideas muy alejadas de la verdadera naturaleza de este magnífico ser.

Yo leí con profusión a K. durante años. Durante toda mi adolescencia y principios de mis veinte. Leí sus novelas inacabadas, todos sus relatos, diarios, cartas a Felice y a Milena, biografías, ensayos. Todo. Tenía más de 30 libros. No considero que fuera una obsesión, sino más bien una profundización.

Soy consciente de que dependía por entero de las traducciones, pero si he tenido un maestro profundo en el arte de escribir, ese ha sido Franz. Un maestro y además un amigo. Yo a Franz siempre lo he visto como un hombre simpático, afable, un caballero de buen humor. De hecho, su escritura está plagada de buen humor, como bien observa Jordi Llovet, uno de sus mejores estudiosos. Basta con leerle con cierta inocencia para darse cuenta de que hay mucho “expresionismo cómico”, como esos personajes que de pronto son gigantes y de pronto enanos.  De hecho, en alguna parte leí que Franz era el único que se reía a carcajadas mientras leía su cuento “La Transformación” a una audiencia de amistades asqueada.

Algún tiempo después de mis insistentes lecturas decidí que no era una buena influencia para mi oscuro estado de ánimo y con mucho mimo empaqueté casi todos sus libros -menos la biografía de Max Brod, que ya casi es un incunable- y los regalé anónimamente a un amigo. Un día contaré esa anécdota.

Y aunque hace tiempo que no le leo, lo he visto. Lo vi en Borges, lo he visto en Monzó, Tomeo, Auster y tantos otros. Y es que la sombra de K. es alargada. Mucho me gustaría hablar de él, pero en este escueto homenaje tan sólo quiero reivindicar su nombre de pila, Franz.

Además de ser uno de los primeros y más célebres neuróticos del siglo XX, para mí fue ese héroe que no llegó a tiempo a salvarse de su enfermedad, pero sí lo bastante lejos como para comprender que toda enfermedad merece ser sanada. Tengo una opinión muy particular sobre la ‘traición’ de su amigo Brod al no quemar sus escritos. También la quiero desarrollar, pero he aquí un apunte: Franz quería sobrevivir a sus escritos y no que sus escritos le sobrevivieran a él.

Esperando a Kafka en Nueva York

agosto 17, 2007

Kafka en Praga

 

Ni he estado en Nueva York ni podré conocer en persona a uno de mis escritores favoritos, Franz Kafka, pero por fortuna para eso están los sueños. Anoche tuve uno muy especial que constituye, entre otras cosas, un principio del homenaje que le debo al genial autor checo. El sueño era más o menos así:

Por alguna razón había estado viviendo en Argentina y ahora me trasladaba a vivir a Nueva York, a principios de los años 20 (del siglo XX). Por lo visto iba a iniciar una nueva vida en la Gran Manzana y estaba muy ilusionado. Me encuentro paseando de noche por la ciudad en compañía de dos individuos alemanes que representan a un importante científico para quien voy a trabajar. El científico en cuestión desea abrir un laboratorio para sus inventos en Estados Unidos y me ofrezco como el hombre adecuado (aunque siento en lo íntimo que mucho tendré que aprender). Andamos paseando con estos alemanes y comentan que en la ciudad vive Franz Kafka, un conocido suyo, y que tendrán mucho gusto en presentármelo. Estoy de suerte, lo admiro desde hace tiempo y ahora tendré la ocasión de conocerle.

Paseando llegamos a una pequeña plaza de suelo empedrado que no tengo ni idea de que sea propia de NY. El caso es que en la esquina hay una típica taberna española. Les animo a tomarnos unos vinos para celebrar el acuerdo y mi llegada, así como para esperar a Kafka en un buen lugar. Soy consciente de que estoy en el extranjero y podría ir a cualquier otro lugar autóctono, pero de esta manera puedo ofrecer algo de mi cultura a estos amables extranjeros -de hecho, somos todos extranjeros en un país extranjero-.

La taberna está llena de gente ‘española’, fornidos hombres de aspecto gallego, murciano o castellano. La barra parece vasca y nos sentamos a esperar. De pronto pierdo de vista a los alemanes y a mi lado aparece uno de mis hermanos, procedente de Alemania (donde vive realmente). Le digo, ‘Alex!, que alegría verte! ¿Sabes quién va a venir? ¡Franz Kafka!

En ese momento me doy cuenta de lo mucho que aprecio al escritor checo. Tantas veces sentí empatía con él. Ahora se abre la posibilidad de establecer una bella amistad y le cuento a mi hermano la ilusión que tengo de traducirle algunos cuentos, de darle mis impresiones sobre los suyos, y me imagino que nos hacemos buenos amigos y damos largos paseos por Manhattan. En el sueño lo imagino vestido de negro, con su bastón y bombín, sonriente y simpático. Sencillo. Me digo,’Y la gente, ¿no lo reconocerá?’. En ese momento no caigo en la cuenta de que soy su contemporáneo en el sueño.

Pero el caso es que no llega. Quienes sí aparecen, en cambio, son más hermanos (tengo 7). Llega una hermana y luego vienen otros dos. Todos se sientan alrededor de la barra y hablan poco. Así que ahí estamos 5 de los hermanos, en silencio. Para animarme pido un vaso de vino. Lo que me sirven es un vaso con 4 gotas de vino, literalmente. Yo miro a la camarera y le digo: “Vamos, lléneme el vaso, que esto se evaporará antes de que me lo lleve a la boca”. Por lo visto se les había acabado el barril.

Y yo esperando a Kafka”.

Le he explicado el sueño a mi compañera, que es una fabulosa astróloga, y me ha dicho que este sueño me acerca a mi arquetipo. Es curioso, porque justo ayer estuve leyendo por encima varios libros. “Arquetipos e inconsciente colectivo”, de Jung (otro a quien me encantaría conocer) y “Jung y el tarot”, de Sallie Nichols.

Del libro de Nichols me centré en su descripición del arcano número 3 del tarot, La Emperatriz. Escogí leerlo porque se me ocurrió sumar los dígitos de mi fecha de nacimiento y calcular mi número de nacimiento. Resultó ser el 3. Desde que leí a Jodorowsky soy aficionado al tarot, y sé que La Emperatriz tiene que ver con la expresión artística, con la femeneidad en su máxima expresión y poder como ente creativo. La Emperatriz representa el momento, como dice Nichols, en que “el papel que estaba en nuestra máquina de escribir se llena de palabras”.

Me permitirán que en el futuro abunde sobre el tarot, los arquetipos y la numerología, no tanto desde una perspectiva ocultista, sino más bien diáfana y artística. Así como los sueños son materia oculta que sale a la luz por la estrecha puerta que da paso a la vigilia, todo misterio tiende sus puentes con nuestro mundo material.

Un gremio de lectura

agosto 13, 2007

Mi idea es que yo trabajo para mis lectores.

Escribiendo mis libros hago un trabajo para ellos, igual que lo haría un carpintero. El objetivo es que, de esta manera, mis ‘consumidores’ me paguen.  Me pagarán en la medida que quieran mi producto, claro.

Con este fin mi deseo es ir montando mi pequeño escaparate-tienda de productos literarios. Accesibles en la red, y acaso en stands callejeros de vez en cuando, podrán comprarse con Paypal o visa a un precio muy razonable.

Podría empezar con pocos clientes y escasos ingresos. No tengo a penas gastos de mantenimiento.

Mis clientes recibirían noticias, novedades y disfrutarían de un descuento especial para mis productos.

Podrían suscribirse a un bono de cuentos personalizados, ya fuera para ellos o para regalar.

El cliente forma parte de un gremio de lectores de un escritor. O bien un escritor exclusivo para un club de lectores -en aumento-.

Tengo que pensar en ello. Poc a poc.

Carta de la Fortuna

agosto 12, 2007

X- rueda de la fortuna

El rey de los monos tenía problemas con su gobernación porque, a diferencia de otros reyes que gozaban de mayor estabilidad, su mandato era siempre temporal.

Su trono era una rueda cuya función era girar. Cuando regía en lo alto de la misma, daba órdenes sin parar, dictaba leyes y todo el mundo obedecía sin rechistar.

Mas, ay, cuando la rueda giraba y el siguiente mono ocupaba su lugar, nada podía hacer, ni ver, ni decir hasta que no volvía a reinar.

El reino de los monos tenía un solo guardián, que obedecía sin excepción a quien ostentara el más alto lugar. Y siempre, con cada nueva regencia, destruía sin embages todo lo que el rey depuesto había dejado por acabar.

Extraño se siente siempre el rey mono cuando recupera su lugar, porque sabe que sus órdenes son efímeras como las olas en el mar.

Carta de los enamorados

agosto 12, 2007

VI- Los enamorados

Tenían los tres una idea muy clara de su pacto cuando el querubín armado apareció. Su luz incandescente pasó, sin embargo, desapercibida para los dos hombres y la mujer. Si lo hubieran visto llegar, quizá habrían alzado la vista y lo habrían invitado a pasar de largo o gentilmente le habrían sugerido callar y mirar.

Pero no estaban conscientes de sus buenas intenciones ni de su criterio para juzgar la situación.

Desde el punto de vista del ángel, su flecha tenía una misión: devolver al amado la atención sobre la amada que reclamaba su corazón y distraerlo, en cambio, del interés libidinoso que ponía en su juvenil lacayo.

Cuando la flecha silbó y convirtió en amantes al hombre y a la mujer, ya era demasiado tarde para evitar el incesto y la ruptura del matrimonio que el joven rubiales iba a fomentar entre su hermana y su mejor amigo.

Grano

agosto 12, 2007

Encerrado en su semántica como una larva cuyo destino desconoce, el grano no tendrá conciencia de su fruto hasta que el escritor no lo eclosione.

El grano espera entre paciente e inquieto su sentencia en la cabecera de la página en blanco. Como poco, sabe que contiene algo, pero no sabe si será fruto o será deshecho. Atento el grano sigue con su ojo cada línea de texto para adelantarse en lo posible a su clasificación.

¿Será un grano en el culo? ¿O será un grano de arroz?

Frente a estos interrogantes el grano todavía no sabe qué será, pero entiende que es de granos necios especular, pues hasta que no brote su esencia todo cuanto un grano debe hacer es esperar.

Manos en el agua

agosto 12, 2007

Sumergió las manos en el río y la corriente se las llevó a conocer el mar.

Amor de pies

agosto 12, 2007

Amor de pies

Eran amantes ocasionales. Se encontraban en las frías mañanas, secretamente bajo la ducha. O en los cálidos domingos de primavera, en los que podían juguetear bajo las sábanas hasta bien entrada la mañana sin que nadie les molestase. Pero su mejor época era el verano. Entonces sí que podían sentirse libres durante largos periodos de tiempo. En ocasiones se hartaban de correr por la arena, el uno junto al otro, rozándose, arañándose, salpicándose motas de arena con agua, para luego correr juntos a tumbarse pegados y frotarse con celo e insistencia hasta haber calmado un poco tantas ansias acumulada; ansias de verse, frente a frente, dedo con dedo, talón contra talón, desnudos.

Sin embargo el suyo era un amor furtivo, duramente perseguido. La mayor parte del tiempo la pasaban confinados. Dichos confinamientos eran verdaderas prisiones para sus intereses y deseos. Solían encerrarlos en calcetines delgados de hilo -a veces ligero, a veces grueso y asfixiante- y luego fortificar la cárcel con una gran variedad de zapatos, zapatillas o incluso, en casos extremos, botas que, por si fuera poco, se aseguraban con cordones y nudos fuertemente apretados. De esta manera era imposible descalzarse. Pero lo peor de todo no era estar encerrados, sometidos a prolongados periodos de oscuridad ni el calor que sufrían ni el trabajo forzado.

Lo peor para los amantes es que los condenaban por separado. Sendas prisiones habían sido diseñadas para incomunicarlos. Por alguna cruel razón no les permitían compartir la misma celda. Sin embargo, a pesar de la oscuridad que cernían sobre ellos cada día, se sentían el uno al otro aunque no pudieran verse. Y durante los largos periodos de encierro golpeaban las paredes y en ocasiones creían escuchar los golpes de su amante.

Eran capaces de coordinarse y habían planeado escaparse muchas veces. Ensayaban una y otra vez, ayudándose a descalzarse. Ah, ¡libertad! ¡Qué momento más sublime! El instante de salir de sus zulos y la sangre volvía a excitar sus deseos. Tocarse, amarse, frotarse, rascarse, estrecharse el uno contra el otro durante los breves permisos nocturnos. A veces disfrutaban de periodos de libertad condicional tan prolongados que todos sus temores se desvanecían y llegaban a olvidar que alguna vez estuvieron separados. Incluso en raras ocasiones colmaban hasta la extenuación sus fantasías cuando de pronto se encontraban participando de una orgía con otra pareja de pies desconocida.

Pero tras el orgasmo de libertad siempre volvían a capturarlos. ¿Qué extraño loco era capaz de divertirse torturándoles de esa manera? En sus sueños dentro del silencioso zapato practicaban para ser capaces de cruzar los dedos y desear que la pareja de pies de la noche anterior lo hubiera logrado, que hubiera conseguido huir y correr lejos, muy lejos, hasta un lugar secreto donde poder gozarse eternamente hasta que la muerte o una pierna les separe.

Neuronas espejo

agosto 12, 2007

Hoy, revisando mis flamantes y nuevas estadísticas de la página, he visto que tenía algunos enlaces procedentes del blog de un consultor llamado Manuel: http://consultoria-estrategica.blogspot.com/2007/08/la-persona-espejo.html.

Hacía referencia a mi performance ‘El hombre espejo‘ y al concepto de ser espejo de los demás. Pues bien, además de que siempre hace mucha ilusión que a uno lo citen, debo agradecerle en esta referencia cruzada su enlace a la definición de ‘neuronas espejo’, que dice así:

Se denominan neuronas espejo a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo, especialmente un congénere.

Las neuronas del individuo imitan como “reflejando” la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de allí su nombre de “espejo”. Tales neuronas habían sido observadas primeramente en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves. En el hombre se las encuentra en el área de Broca y en la corteza parietal.

En las neurociencias se supone que estas neuronas juegan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía y la imitación. De aquí que algunos científicos consideren que la neurona espejo es uno de los más importantes descubrimientos de las neurociencias en la última década.

Gracias Manuel por tu amable comentario en ese viejo post y por tus interesantes links.